Rediseñar una marca con más de 40 años de trayectoria implicó intervenir un signo construido en otro contexto, hoy atravesado por un entorno más dinámico y exigente en términos de visibilidad.

El trabajo se centró en optimizar la legibilidad y el rendimiento visual, especialmente en aplicaciones de lectura a distancia como la cartelería. A partir de este diagnóstico, se ajustó la configuración tipográfica y se desarrolló una nueva paleta cromática para mejorar contraste, presencia y reconocimiento.

El proyecto se extendió a la construcción de un sistema de uso claro y estructurado, pensado para sostener coherencia en todos los puntos de contacto.

El resultado es una identidad más sólida y funcional, preparada para operar con claridad en el presente y proyectarse con consistencia, manteniendo el carácter original de la marca.

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